Explore "Cuando ya guardabamos silencio" by Salvador Díaz Mirón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Una hojilla flamante arremete contra EL IMPARCIAL y El Independiente, porque estos dos últimos diarios no se muestran propicios a la candidatura de un pájaro.
Los directores de ambos periódicos atacados resultan aludidos desfavorablemente. ¡Cerebros vacuos! Y el autor de la agresión "luce", en el curso de la misma, una imagen que pertenece a cierta poesía dedicada a Víctor Hugo.
Habla de alabanzas tributadas por Rubén Darío al ave trepadora. Y no menos encomios han salido del espíritu del bardo nicaragüense, enderezados a persona que escribe para esta publicación. Mas, ¿qué significan tales cosas?
Por lo que nos toca, repetiremos por tercera vez que no censuramos al novelista alígero, pues que nos limitamos a señalar una inconsecuencia del partido católico: la de "postular", para Presidente de la República a un excomulgado, a un masón, a un Soberano Príncipe Rosacruz, a un Caballero del Águila y del Pelícano.
Nunca denigramos al gran volátil; pero a él volveremos cuantas injurias recibamos de quienes lo consagran, como los egipcios al Ibis.
Si el caso es cambiar insultos, y sacar trapos al sol, nos resignaremos al trueque de vituperios, y expondremos a la luz febea guiñapos que buscaremos desde San José de Guatemala hasta el Casino Nacional.
Y conste que sólo obligados por la necesidad de la defensa, procederemos de semejante modo. Antes, no.
(El Imparcial, viernes 17 de octubre de 1913)