Explore "Los enemigos" by Salvador Díaz Mirón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mientras dando testimonio de civilización respetamos vidas y riquezas de gringos, y dejamos irse a los "rehenes", y hasta custodiamos la marcha de ellos, Fletcher fusila a nuestros hermanos, y declara, en una ley de ignominia, vacantes las casas de mexicanos que radican en el profanado jirón porteño que, según el aludido Contralmirante, será presa definitiva de la Conquista.
La gente desembarcada en Veracruz quita a las familias sus domicilios, y allí se instala, falta de escrúpulos. Parientes de nuestro Director sufrieron semejante conducta, que parece villista. Don Francisco Sentíes nos contó que los "primos", empleando la violencia del crimen, abrieron las puertas de ciertos establecimientos mercantiles, e invitaron-en vano-al probo e intrépido pueblo de la ciudad secuestrada a llevarse los artículos de comercio.