Explore "El libro rojo" by Manuel Payno on Textopian. Read with annotations and highlights.
A los ocho días de estar Hernando Cortés en México, los aztecas, irritados con la presencia y orgullo de sus enemigos los tlaxcaltecas y con las demasías que cometían los soldados españoles, dieron muestras visibles de hostilidad y de disgusto. Cortés no sabía si permanecer, si abandonar la capital o situarse en las calzadas. Dos días estuvo sombrío y pensativo, y al tercer día llamó a sus capitanes. «He resuelto prender al emperador Moctezuma -les dijo-, y traerle a este palacio. Su vida responde de la nuestra; lo demás que siga, está encomendado a la guarda de Dios y de Santiago.»
A la mañana siguiente, después de oír toda la tropa española una misa, de rodillas y con ejemplar devoción, Cortés tomó la palabra y dijo: