Explore "El décimo hombre" by Graham Greene on Textopian. Read with annotations and highlights.
A las tres de la tarde siguiente (hora del despertador), un oficial entró en la celda: el primer oficial que habían visto en semanas, y era muy joven e inexperto hasta en la forma del bigote, excesivamente rasurado en la guía izquierda. Estaba tan avergonzado como un escolar que sube por primera vez a un escenario para una entrega de premios, y habló bruscamente, como para dar la impresión de una fuerza que no poseía. Dijo:
-Hubo asesinatos anoche en la ciudad. El edecán del gobernador militar, un sargento y una chica que iba en bicicleta. -Añadió-: No lamentamos la muerte de la chica. Los franceses tienen nuestro permiso para matar francesas.