Explore "El décimo hombre" by Graham Greene on Textopian. Read with annotations and highlights.
Un hombre que se hacía llamar Jean-Louis Charlot recorría el sendero de la casa de St. Jean de Brinac.
Todo era igual a como lo recordaba y, sin embargo, muy levemente distinto, como si el lugar y él hubiesen crecido a diferente ritmo. Cuatro años antes había cerrado la casa, y mientras que para él el tiempo casi había permanecido inmóvil, allí había avivado el paso. Durante un par de siglos la casa había envejecido casi imperceptiblemente: los años eran poco más que una sombra alterada sobre los muros de ladrillo. El inmueble, como una mujer de edad avanzada, había sido mantenido en flor; con la cara estirada en el momento preciso. Ahora, al cabo de cuatro años, todo aquel proceso quedaba deshecho, y las arrugas surcaban el esmalte que no había sido renovado.