Explore "Noticias del Imperio" by Fernando del Paso on Textopian. Read with annotations and highlights.
Durante 1866, una serie de agitaciones, revoluciones y guerras, mantuvieron muy ocupados a los países europeos. El periódico «La Patrie» de París aseguraba que la insurrección en Palermo, las rebeliones de Candía, los trastornos habidos en el Imperio Otomano, la inquietud que prevalecía en Grecia y los triunfos obtenidos por los juaristas en México eran, todos, acontecimientos que formaban parte de una vasta conspiración internacional fraguada ante la inminencia de una guerra con Alemania y una conflagración general en Europa. Francia, ante la amenaza prusiana y la presión americana tenía, pues, bastante de qué preocuparse, y Maximiliano ya no podía esperar nada de Luis Napoleón: Carlota, desde Europa, ya lo había dicho con tres palabras: todo es inútil. Menos, por supuesto, estarían dispuestas a interesarse de nuevo en México y en su Emperador las otras dos naciones que originalmente habían tomado parte en la conferencia y la invasión tripartitas: Inglaterra y España. En el curso del 66, los ingleses habían tenido que enfrentarse, por una parte, a la rebelión de la población negra de Jamaica, y por la otra, a un fenómeno mucho más cercano a su territorio y su conciencia: terminada la Guerra de Secesión en Estados Unidos, todos los fenianos que habían participado en ella habían regresado a Irlanda para luchar, en la clandestinidad y acudiendo con frecuencia al terrorismo, por la independencia de su patria del Reino Unido. Y España, que durante más de cuarenta años se había negado a reconocer la independencia del Perú, estaba en guerra con la nación sudamericana: en 1864 el Almirante Pinzón había ocupado las Islas Chincha, o Islas del Guano, y en el curso del 66 la armada española bombardeó el Puerto de Callao y, por estar aliado Chile con Perú en contra de España, el puerto chileno de Valparaíso.
En lo que se refiere a los triunfos juaristas de los que hablaba «La Patrie», los hubo, en efecto y muy frecuentes durante 1866, un año que se había iniciado con malos augurios para el precario Imperio Mexicano: el 5 de enero, cerca de mil soldados americanos negros a las órdenes del Coronel Reed y el General Crawford invadieron y saquearon sin misericordia el puerto fronterizo de Bagdad, en Tamaulipas, y entonces bajo el control de las fuerzas imperialistas. Poco después, trescientos hombres de la Legión Extranjera sufrieron en la Hacienda de Santa Isabel, cerca de la ciudad de Parras, una derrota escandalosa que recordó el desastre de Camarón. Cuando días más tarde el General Douay quiso castigar a los vencedores, éstos se esfumaron en el desierto de Mapimí.