Explore "El americano tranquilo" by Graham Greene on Textopian. Read with annotations and highlights.
El capitán Trouin insistió aquella noche en ser mi anfitrión en el fumadero de opio, aunque él no fumara. Le gustaba el olor, según me dijo, le gustaba la sensación de tranquilidad al final del día, pero en su profesión el relajamiento no podía ir más allá. Había oficiales que fumaban, pero eran del ejército. él tenía que dormir. Nos instalamos en un pequeño cubículo entre una hilera de cubículos similar a un dormitorio de colegio, y el propietario chino me preparó las pipas. No había fumado desde que me había dejado Phuong. Frente a mí una métisse[47] de piernas largas y hermosas yacía encogida entre el humo, leyendo una llamativa revista femenina, y en el siguiente cubículo dos chinos de mediana edad hacían transacciones comerciales, sorbiendo té, con las pipas a un lado.
Le dije: