Explore "El tercer hombre" by Graham Greene on Textopian. Read with annotations and highlights.
Tal como yo lo veo al repasar mis archivos, las notas de las conversaciones y las declaraciones de varios personajes, en aquel momento Rollo Martins todavía habría podido irse de Viena sin correr peligro. Había demostrado una curiosidad insana, pero le había frenado la enfermedad en cada brote. Nadie había soltado nada. La lisa pared del engaño no había mostrado ninguna grieta a los dedos que palpaban. Cuando Rollo Martins dejó la consulta del doctor Winkler no corría peligro. Podía volver a su cama del Sacher's y dormir con la mente tranquila. Hasta podía haber visitado a Cooler en aquel momento sin problemas. Nadie se sentía seriamente molesto. Desgraciadamente para él -y siempre habría períodos en su vida en que lo lamentaría amargamente- escogió volver al piso de Harry. Quería hablar con el hombrecillo irritado que decía haber visto el accidente. ¿o realmente no había dicho tanto? Hubo un momento, cuando iba por la calle helada y sombría, en que se sintió inclinado a ir directamente a Cooler para completar su cuadro de aquellos pájaros siniestros que rodeaban el cadáver de Harry, pero Rollo, al mostrarse como Rollo, decidió lanzar una moneda al aire y ésta cayó del lado de la otra acción y de la muerte de dos hombres.
Quizá el hombrecillo -que se apellidaba Koch- había bebido más vino de la cuenta, quizá simplemente había tenido un buen día en la oficina, pero esta vez, cuando Rollo Martins tocó el timbre, se mostró amable y muy dispuesto a hablar. Acababa de cenar y tenía migas en el bigote.