Explore "La invención de América" by Edmundo O'Gorman on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando en 1496 regresó Colón a España, todavía nada se sabía de fijo acerca de la existencia de una tierra de masa comparable con el orbis terrarum en los parajes vecinos al primer hallazgo de 1492. Al año siguiente se emprendieron, aprovechando la nueva actitud de la Corona, varias exploraciones que decidieron el punto en sentido afirmativo.[44] Se supo, en efecto, que al poniente de las islas encontradas por el almirante yacía una gran masa de tierra. Este importantísimo hecho favorecía la creencia de Colón, porque llenaba el primer requisito exigido por la prueba, de manera que la hipótesis de que se trataba del extremo oriental de la Isla de la Tierra no sólo parecía posible, como hasta entonces, sino también probable. Esas regiones habitadas por hombres ¿qué otra cosa podían ser, en efecto, sino los litorales desconocidos, pero ya sabidos del orbis terrarum? Colón, es cierto, seguía en las suyas respecto a que la tierra de Cuba no era una isla adyacente a esos litorales, sino parte de ellos; [45] pero, dentro del cuadro general del problema, esta opinión cada vez más solitaria dejó de tener importancia verdadera, porque se trataba de una modalidad de un mismo y fundamental hecho. Se advierte, entonces, que todo el peso de la duda va a gravitar en lo sucesivo en el segundo requisito de la prueba: la localización de aquel paso marítimo que daría acceso al Océano Índico y a las riquezas de las regiones que ya estaban en posibilidad de caer en manos de los portugueses.[46] Así pues, independientemente de si Cuba era o no lo que suponía Colón, lo decisivo era encontrar aquel paso, el cual, de acuerdo con la imagen que él y muchos tenían de los litorales de Asia, debía estar en las inmediaciones de la línea ecuatorial, puesto que por esas latitudes terminaba la península del Quersoneso Áureo.[47] Tal, por consiguiente, el próximo paso exigido por la lógica de la prueba; tal, en efecto, lo que Colón pretendió hacer en su siguiente viaje. Pero todo se complicó enormemente, como veremos, por la inesperada aparición de una masa de tierra austral que sembró el desconcierto.
[44]: A este respecto deben tenerse presentes las dos expediciones de Gaboto patrocinadas por el rey de Inglaterra que se efectuaron en mayo-julio de 1497 y junio de 1498-1499, respectivamente. Mucho más importante es la expedición española de mayo de 1497-octubre de 1498, que se supone fue capitaneada por Solís y que Levillier identifica como "primera navegación" de Américo Vespucio. La prueba cartográfica aducida por el historiador argentino parece contundente, aunque no ha convencido a todos. Véase Mostra Vespuciana. Catálogo. Comitato onoranze ad Amerigo Vespucci nel quinto centenario Della nasita. Florencia, 1955. En todo caso, de acuerdo con esa prueba e independientemente de los problemas concretos que suscita, resulta innegable que a principios del siglo XVI se tenían datos de la existencia de una gran masa de tierra al poniente de las islas y vecina a ellas.