Explore "Pueblo en vilo" by Luis González y González on Textopian. Read with annotations and highlights.
San José todavía no se convierte del todo, como otras localidades, en un pueblo de mujeres y niños. Son desde luego gran mayoría. Hay 47% de gente menuda, menor de 15 años. Según el censo de 1967, el número de mujeres mayores de 15 años es de 2476; el 30% de la población total. También es obvio que el número de miembros de la familia tiende a reducirse. Ahora en promedio cada grupo familiar es de seis individuos. Comoquiera, no ha desaparecido el ideal de la familia numerosa, especialmente entre los pobres. Huelga decir que casi todas las uniones han sido sancionadas por la Iglesia y el Estado y que son tan estables que nunca se produce un divorcio legal y rara vez un abandono.
La mujer ha ascendido. El padre sigue siendo la cabeza de la familia, pero ahora es menos autoritario que antes con su consorte y sus hijos. En muchos casos, la esposa comparte la autoridad con el marido, y en muy pocas, ella está totalmente supeditada al cónyuge y se deja golpear por él o insultar soezmente. Esto no quiere decir que se haya caído en las manifestaciones de ternura. El hombre expresa el amor por su familia con obras, que no con buenas razones, acudiendo a la satisfacción de las necesidades básicas de su hogar y no con frases y gestos cariñosos. La costumbre del beso se inicia ahora muy débilmente en la juventud. El trato mutuo en la intimidad hogareña es seco y todavía es más adusto en la vía pública. Si no más apapachada, la mujer es cada vez más libre, gracias a la revolución contra la autoridad del hombre y al uso de algunos aparatos modernos. Los molinos de nixtamal y la tortillería la han librado de la esclavitud del metate, de tres a cinco horas diarias de trabajo rudo. También las máquinas de coser, las estufas de gas y el agua corriente han aligerado la carga al tercio de mujeres de mayores recursos.