Explore "Ulises criollo" by José Vasconcelos on Textopian. Read with annotations and highlights.
Paramos en el Hotel Oriente, desde cuyas ventanas, nos dijeron, veríamos de mañana el mar. Comenzaba la noche y soplaba viento «norte», caía llovizna. La oscuridad lóbrega que a esa hora envolvía las ventanas por la dirección de la costa nos produjo desilusión. Y como no admitía plazos nuestra impaciencia, después de rápido aseo, nos echamos a la calle por los almacenes de la Aduana y el muelle fiscal. La verja de hierro estaba todavía abierta y nos fue fácil avanzar unos pasos hacia afuera del cobertizo. Una ráfaga huracanada y acuosa nos azotó el rostro; la luz del farol eléctrico se perdía en una masa de sombras. De pronto, un retumbo del piso levantó espumas que brillaron un instante en el reflejo del foco eléctrico. Azotó en seguida la ola casi delante de nosotros y barrió la anchura del espolón. Habíamos visto el mar terrible, o mejor todavía, lo acabábamos de sentir, hosco, inexorable.
El mar, por José María Velasco.