Morir en El Golfo by Héctor Aguilar Camín — Read

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En noviembre de 1977 apareció el nuevo diario unomásuno, donde Rene Arteaga tuvo hasta su muerte la fuente económica. Fuimos al brindis en la madrugada para celebrar el primer número y estaba todo el mundo borracho de tragos y de incredulidad. Tomamos hasta el mediodía con un grupo de reporteros, Arteaga y yo seguimos hasta la noche y él hasta la madrugada del día siguiente, según supe ese mismo día al verlo llegar como a las tres de la tarde, todavía inyectados los ojos y tembloroso, a mi departamento de Artes. No se había rasurado ni se había cambiado, ni recordaba dónde había dejado los lentes. Le serví un blodimeri en el baño donde se pasó, con la regadera abierta y entre el vapor del agua hirviendo, más de media hora. Sancochado, rasurado, oloroso y limpio, reapareció como a la hora frente a mi mesa de trabajo, solicitando dulcemente otro blodimeri. Fui a servirlo, pero el jugo de tomate se había terminado y doña Lila no estaba, así que bajé a la tienda de Rosas Moreno por una botella. Al regresar oí la máquina de escribir andando a todo trapo, serví el blodimeri y se lo llevé a Arteaga, que estaba cerrando su nota en la tercera cuartilla.

Era una joya de nota, la primicia del convenio celebrado un año antes por el gobierno con el Fondo Monetario Internacional y el resumen anticipado, dos párrafos secos y directos, del modo como el petróleo, su descubrimiento y su lanzamiento mundial habían roto anticipadamente las cláusulas fundamentales del convenio. Sólo para el sector energético se había contratado más del total de los 3 mil millones de dólares de deuda aprobados por el FMI. Nadie conocía hasta entonces la índole precisa del convenio con el FMI, aunque sí su existencia, y nadie sabía tampoco que PEMEX hubiera contratado sola, en los últimos dos meses, más créditos que todo el gobierno mexicano durante el año anterior. Era, y los años habrían de demostrarlo, el primer ingreso periodístico al corazón de la mecánica y las expectativas que marcaron el sexenio de López Portillo que entonces se iniciaba. Pregunté de dónde lo había sacado.

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