Explore "Morir en El Golfo" by Héctor Aguilar Camín on Textopian. Read with annotations and highlights.
El festejo anual de la expropiación petrolera del 18 de marzo de 1980 fue en Salamanca, Guanajuato, con asistencia del Presidente, todo el gabinete, y un abundante despliegue de viajeros, discursos y confeti. Se discutía entonces ardorosamente la posible entrada de México al GATT y su régimen de fronteras nacionales abiertas al comercio mundial, una decisión que pondría fin a las largas décadas de proteccionismo industrial sobre el que había sido construido el «milagro» económico mexicano. Había madurado también la guerra burocrática y de opinión pública en torno a la expansión desorbitada de PEMEX y la necesidad de poner un tope a su crecimiento y sus exportaciones.
En el discurso central de la ceremonia de ese día, el presidente López Portillo anunció que México no entraría al GATT y que pondría en marcha un Sistema Alimentario Mexicano (SAM), destinado a enfrentar globalmente la crisis productiva y social del campo. En concordancia con esas medidas, anunció también topes a la producción de petróleo -2.5 millones de barriles- y, por lo tanto, la clausura oficial del espejismo según el cual el petróleo alcanzaría, en su abundancia, a pagarlo todo: las importaciones que fueran necesarias, sin restricción alguna, y los alimentos que pudieran consumirse en adelante. A la imposibilidad de lo primero, se debía la decisión de no ingresar al GATT; a la imposibilidad de lo segundo, la creación del SAM.