Explore "Por quién doblan las campanas" by Ernest Hemingway on Textopian. Read with annotations and highlights.
DE MANERA QUE SE HABÍA HECHO todo lo que había que hacer, al menos por el momento. Todas las órdenes estaban dadas. Cada cual sabía con certidumbre su misión a la mañana siguiente. Andrés había salido tres horas antes. De manera que aquello sucedería al rayar el alba, o no sucedería.
«Creo que sucederá -se dijo Robert Jordan mientras descendía del puesto más elevado, adonde había ido a hablar con Primitivo. Golz organiza el ataque, pero no tiene poder para contenerlo. El permiso para contenerlo tiene que llegar de Madrid. Lo más seguro es que no logren despertar a nadie allí y que, si se despierta alguien, tendrá demasiado sueño para ponerse a pensar. Hubiera debido avisar a Golz antes de que todos los preparativos hubiesen sido hechos para el ataque; pero ¿cómo poner en guardia a nadie contra una cosa que no ha ocurrido? No han comenzado a mover el material hasta el anochecer. No querían que sus maniobras fuesen vistas en la carretera desde los aviones. Pero ¿y en lo tocante a sus aviones? ¿Por qué tantos aviones fascistas?