Explore "Historia de la revolución rusa, Tomo II" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
Todo cambiaba y todo seguía invariable. La revolución conmovía al país, hacía más profunda su descomposición, asustaba a unos, irritaba a otros, pero aún no se había atrevido a llegar hasta el fin, no había transformado nada. El Petersburgo imperial, más que muerto parecía sumido en un sueño letárgico. La revolución había puesto banderitas rojas en las manos de las figuras de los monumentos de hierro colado de la monarquía.
En las fachadas de los edificios gubernamentales ondeaban enormes pedazos de tela roja. Pero los palacios, los ministerios, los Estados Mayores vivían, al parecer, completamente aparte de las banderas rojas, que, por añadidura, se habían descolorido considerablemente bajo los efectos de las lluvias otoñales.