Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 1" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
Te llamas Benito Juárez Maza y has sido el muy liberal gobernador de Oaxaca. El 27 de mayo del 53, estando en Etla y actuando como abogado que defendía a la comunidad de Teococuilco, la larga mano de la dictadura de Santa Anna cayó sobre ti. Acusado de conspiración, un piquete de soldados te detuvo. No te dieron tiempo de despedirte de tu familia. Acompañado de Manuel Ruiz, una escolta de caballería te llevó hasta Tehuacán, luego a Puebla, luego a Jalapa. Un mes por caminos polvorientos. ¿De qué vivías? Porque el gobierno te deportaba, no te mantenía. Setenta y cinco días pasaste en Jalapa. "El gobierno del general Santa Anna no me perdió de vista ni me dejó vivir en paz, pues a los pocos días de mi llegada ahí recibí una orden para ir deportado a Jonacatepec". Cuando estabas a punto de partir recibiste la orden de presentarte en el Castillo de Perote y luego una contraorden para ir a Huamantla. Al pasar por Puebla trataste de conseguir recursos para sobrevivir, pero a las diez de la noche del 18 de septiembre el coronel José Santa Anna en persona, hijo del dictador, te detuvo, te trepó en una carretela y te enviaron al castillo de San Juan de Ulúa en Veracruz, a donde llegaste el día 29. En Ulúa, por la insalubridad del lugar, te enfermaste y sin dejarte reponer el 5 de octubre a las 11 de la mañana te pusieron un pasaporte en las manos y te entregaron una orden de destierro, teniendo que embarcarte en el paquete inglés Avon, que debía salir del puerto a las dos de la tarde hacia La Habana. No tenías dinero para viajar, porque ni eso te pagaban los que deportaban, y tuviste que limosnear a amigos y correligionarios. Habías estado cuatro meses vagando por la República detenido, sin dinero, incomunicado. ¿Por qué tanto odio? Algunos historiadores lo atribuyen a que en el 48 le habías negado a Santa Anna refugio en Oaxaca. Sería, pero en el contexto estaba claro que aquel que se hacía llamar Su Alteza Serenísima estaba tratando de sacar de la circulación a lo mejor del liberalismo. Santa Anna solía contar que "Juárez no había podido superar el haberle servido en Oaxaca, en calzón de manta, cuando era joven en la casa de Manuel Embides".
El día 9 de octubre llegaste a La Habana y, con permiso del capitán general Cañedo, aguantaste hasta el día 18 de diciembre. Pero La Habana era para los exilados políticos mexicanos un lugar poco apetecible, centro de la reacción española en América, por lo que trataste de salir hacia Estados Unidos para reunirte con otros rostros del exilio de izquierda. El 29 de diciembre de 1853 llegaste a Nueva Orleans. Cuando arribas al exilio, tienes 47 años.