Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 1" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
El último trimestre del año 1856 estuvo marcado por decenas de enfrentamientos entre el gobierno y caudillos militares conservadores y católicos.
Los alzamientos estaban dirigidos por oficiales, capitanes, tenientes coroneles, coroneles, que no eran particularmente jóvenes porque tenían 30, 35, 39, 40 años. Varios eran ex alumnos del Colegio Militar, como Miguel Miramón, Ramírez de Arellano, Vélez, Osorio. Algunos, como Mejía, eran indígenas, pero otros eran españoles, como los hermanos Cobos, o criollos de claros rasgos hispanos, como Juan N. Vicario, Joaquín Orihuela y Luis Gonzaga Osorio, o descendientes de franceses, como Miguel Miramón. Varios formaban parte de la red de contactos y adhesiones que el padre Miranda había armado en los últimos años. Habían hecho sus primeras armas en el ejército santanista (varios desde la guerra contra los gringos), pero no le debían fidelidades al ex dictador, sino que estaban motivados por una postura mucho más fuerte: eran fervientes católicos, rabiosos católicos a la defensa de una fe supuestamente amenazada, por más que el gobierno de Comonfort insistiera una y otra vez en que las medidas, tímidas medidas de la Reforma, no atentaban contra el catolicismo, sino contra el brutal poder económico y político de la Iglesia. Lafragua, el ministro de Gobernación, había de declarar en esos días: "No, y mil veces no, el gobierno actual es tan católico o más que los farisaicos defensores de la religión".