Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 1" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
Leonardo Márquez ha regresado a México. Ángel Pola produce un singular retrato de él: "Márquez veía en la que le dio el ser a un Dios. Cuando salía a campaña, le pedía su bendición, la cual recibía con reverencia suma, de hinojos, cruzado de brazos e inclinada la cabeza. Dios mío (decía en voz alta la señora), no dejes de la mano a mi hijo, cuídamelo en su camino, míramelo en sus pasos difíciles y devuélvemelo con vida, porque tú sabes que es el sostén único de mi vejez. En tanto que estas palabras eran pronunciadas por la venerada anciana, que era toda virtud, el sanguinario soldado lloraba a lágrima viva. Recibida la bendición, Márquez se ponía de pie y estrechaba en sus brazos a la autora de sus días. Entonces se creía ya invulnerable e iba a la guerra con bravura de fiera".
Este amantísimo hijo, Leonardo Márquez Araujo, era el menos Macabeo de los Macabeos. Soldado de profesión y eternidad, nacido en enero de 1820, era hijo de un capitán del ejército que a los nueve años lo llevó a defender Tampico contra la invasión de Barradas. Empieza su carrera como niño cadete de la compañía presidial de caballería de Lampazos en la frontera norte, donde está comisionado su padre. Ingresa como meritorio (el chico de los recados) en las oficinas de la Tesorería General de la Nación. Cuando se inicia la guerra de Texas, a los 16 años, pide ir a luchar contra los "ingratos y pérfidos colonos" anglosajones. Admira y se duele del cautiverio de Santa Anna. En los siguientes diez años combate asonadas, hace vida de cuartel. Como narra Rosaura Hernández, "el dinero era ya, para Leonardo, una tentación difícil de resistir. En dos ocasiones su carrera militar se ve manchada por manejos turbios en cuestiones monetarias: extravió una remesa de armas en Saltillo, cuyos fletes ascendían a 80 pesos. La segunda olvidó rendir cuentas de los gastos de 200 hombres que estuvieron bajo su cuidado en la Ciudad de México. El asunto de los fletes le originó ocho días de arresto, y sus olvidos al rendir cuentas no pasaron desapercibidos en el Departamento de Contabilidad de la Secretaría de Guerra, y su presencia fue reclamada en México para aclarar esa anomalía".