Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 3" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
Del 1º de marzo al 19 de septiembre del 65 Porfirio Díaz permaneció preso, condenado a cadena perpetua. Había pasado por otras prisiones en la ciudad hasta recaer en el convento poblano de las Carmelitas cuyo director era el barón húngaro Louis de Salignac. Las versiones porfiristas dicen que con la ayuda de un soldado republicano y sirviente suyo, llamado Julián Martínez, que era el único con el que tenía contacto, se comunicó con el exterior y logró que le hicieran llegar una larga cuerda y un puñal.
En la noche del 20 aprovechando el momento en que el centinela le daba la espalda en uno de sus recorridos, se deslizó por la pared del claustro, lanzó un extremo de la cuerda, logrando al fin engancharlo en una pilastra y comenzó a arrastrarse por las bóvedas. Al fin, por uno de los ángulos de la iglesia que caía a una calle situada a la espalda del templo, se descolgó en el vacío y oscilando cayó al fin a una casa, desde donde pudo salir a la calle.