Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 3" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
Con los franceses ocupados en la campaña de Chihuahua, Escobedo se concentró en la guerra de guerrillas que estaba aprendiendo. Regresaba de la compra de armas en el otro lado del río Bravo: "He vuelto a la frontera después de una larga y penosa campaña que hice en el estado de San Luis Potosí", cuando al inicio de agosto recibe información sobre la salida de un convoy imperial que iba de Monterrey a Matamoros. Cubrió 450 kilómetros en cinco días partiendo desde La Purisima (Tamaulipas). Dirigía el convoy el general Felipe Tinajero, que contaba con 700 infantes, 100 jinetes y dos obuses de montaña.
Tinajero descubrió la aproximación de las tropas de Mariano y decidió no sólo no atacarlas sino replegarse hacia Monterrey cubierto por la noche. Al amanecer Escobedo lanzó en su persecución 200 jinetes al mando del joven general Albino Espinosa, tres veces herido durante la Guerra de Reforma, que ascendió a teniente coronel en Acultzingo y participó en la batalla del 5 de mayo; tras la defección de López Uraga, fue detenido estando herido y quedó preso en Guadalajara, de donde se fugó para unirse a Escobedo al inicio del 65.