Explore "Las letras patrias" by Manuel Sánchez Mármol on Textopian. Read with annotations and highlights.
Primogénita de la literatura, la poesía, de pleno derecho tócale figurar en primer término.
Envanecierámonos de todo como de tener poetas, y fuéramos, no sólo á manera de Ática americana, sino cabeza del mundo culto. Sin más que en la numerosa falange de literatos que han aspirado á ceñir la siempre verde corona apolínica debe hacerse discreta y precavida selección. Dotada el habla castellana de incomparable adaptación para la poesía, no es raro que, sin nociones prosódicas ni de métrica, haya quienes versifiquen con número y medida, completada la ilusión con cl prestigioso consonante, y apenas si se contará entre los que recibieron alguna educación literaria, quien no hubiera hecho versos en la dorada edad juvenil; versos, sí, verba et voces pretereaque nihil. Mas no estriba en el arte de versificar el ser poeta; radica en más alta potencia, en más singular disposición. «Estos ciegos, según la expresión con que Anatolio France ha amplificado el antiguo Vates (adivino), que ven lo que no perciben los otros mortales,» no brotan como nidada de codornices: son rara avis, provistos de facultades privativas, tal cual se requiere, ora para remontarse á las idealidades psíquicas y revelar en lenguaje humano y bajo formas sensibles lo abstracto é incorpóreo, ora para abismarse en las hondas simas de la conciencia y sacar del fondo la perla ó el cieno, que todo eso yace confundido en los arcanos de nuestra esencia, ora para interpretar las voces de la naturaleza en su sentido íntimo, no de todos penetrado. Esto es ser poeta.