Explore "Perico" by Arcadio Zentella on Textopian. Read with annotations and highlights.
El bancaso había recibido su última porción de jugo. Hombres y animales sudaban a las doce del día, cuando una voz dijo: -Paren.
Perico abrió su único ojo útil; soltó los tirantes, quitó los arneses, desligó las colleras de las tres mulas que le estaban confiadas, y andando con pasos desproporcionados a la longitud de sus piernas, dijo por última vez, en ese día: -¡Arre, mulas!