Problemas de la vida cotidana by Leon Trotsky

Explore "Problemas de la vida cotidana" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.

Es en la vida diaria donde se percibe mejor hasta qué punto el individuo es el producto y no el creador de sus condiciones de vida. La vida, es decir, las condiciones y los modos de vida, se crean, mucho más aún que la economía, «a espaldas de los hombres» (la expresión es de Marx). En el plano de la vida diaria, la creación consciente ocupa un lugar insignificante en la historia de la humanidad. La vida diaria resulta de la acumulación de las experiencias espontáneas de los hombres, cambiando con igual espontaneidad, bajo el efecto de la técnica o de los golpes ocasionales asestados por la lucha revolucionaria, reflejando, en resumidas cuentas, mucho más el pasado de la sociedad humana que su presente.

Nuestro proletariado no es antiguo, no es un proletariado hereditario; surgió, en el curso de las últimas décadas, del seno del campesinado y, en parte solamente, de la pequeña burguesía. El modo de vida de nuestros proletarios refleja perfectamente este origen social. Basta con recordar el cuadro de costumbres esbozado por Gleb Uspenski[7] en su Los de la calle Rasteriaev. ¿Qué es lo que caracteriza a los habitantes de la calle Rasteriaev, es decir, a los obreros de Tula de fines del siglo pasado? Son pequeñoburgueses y campesinos que, en su mayor parte, han perdido toda esperanza de libertad; es una mezcla de pequeña burguesía inculta y de elementos venidos a menos. Desde entonces, el proletariado ha dado un salto considerable, mucho más notable, sin embargo, en política que en el campo de las costumbres y tradiciones. Su modo de vida es terriblemente conservador. Es verdad que la calle Rasteriaev ya no existe en su forma primitiva. La manera bestial de tratar a los aprendices, el servilismo hacia los patronos, la borrachera insensata, el bandidaje al ritmo de un impúdico acordeón, todo eso ha dejado de existir. Pero en las relaciones entre hombre y mujer, entre padres e hijos, en la economía familiar, apartado de todo el mundo, la «mentalidad Rasteriaev» está aún fuertemente arraigada. Serán necesarias decenas de años de desarrollo económico y de auge cultural antes de poder expulsar la «mentalidad Rasteriaev» de su último reducto: la vida privada y familiar transformándola de pies a cabeza en un sentido colectivista.

Reading navigation