Explore "Mis peripecias en España" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
DOS INSPECTORES DE POLICÍA me esperaban en casa. Uno era pequeño, casi un anciano, con ancha nariz rusa; el otro, enorme, calvo, de unos cuarenta y cinco años, negro como el betún. El traje de paisano les sentaba mal a los dos, y cuando contestaban, llevaban la mano a la frente, hacia una visera invisible.
Extraordinaria e insinuante amabilidad del viejo: «Vous nous faciliterez la tâche». Es decir: «No opondrá usted resistencia». En compensación: «No le entregaremos a usted a la Policía española». Y volviéndose hacia mi mujer: «Madame puede presentarse mañana en la Dirección de Seguridad» (con objeto de que se le den las facilidades necesarias para que pueda seguirme).