Explore "La revolución permanente" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
Las predicciones o temores expresados en las palabras finales del capítulo anterior se han visto confirmadas, como es notorio, en el transcurso de unos cuantos meses. La crítica de la revolución permanente sólo sirvió a Radek de garrocha para dar el salto de la oposición al campo gubernamental. Nuestro trabajo atestigua -al menos, así lo creemos- que el paso de Radek al campo de Stalin no ha sido ninguna novedad para nosotros. Pero hasta la apostasía tiene sus grados y sus matices de humillación. En su declaración de arrepentimiento, Radek rehabilita completamente la política china de Stalin. Con esto, no hace más que descender hasta el fondo de la traición. Lo único que me queda por hacer es reproducir aquí un pasaje de mi contestación a la declaración de arrepentimiento de Radek, Preobrajenski y Smilga, declaración que es un padrón ignominioso de cinismo político.
«Como es de rigor en todo fracasado que se respete en algo, el trío no podía dejar de cubrirse con la idea de la revolución permanente. Para no hablar de lo más trágico que hay en toda la historia reciente de la experiencia de la derrota del oportunismo, la revolución china, el trío de capitulantes se sale del paso con el juramento banal de que no tiene nada de común con esa teoría de la revolución».