Explore "Los sindicatos y las tareas de los revolucionarios" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
PRINKIPO, 5 DE DICIEMBRE DE 1930
Ahora ya suena ridículo y fuera de lugar hablar de acción conjunta con la Liga Sindicalista o con el Comité por la Independencia del Sindicalismo. Monatte ha cruzado el Rubicón. Se ha alineado con Dumoulin contra el comunismo, contra la Revolución de Octubre, contra la revolución proletaria en general[46]. Porque Dumoulin pertenece al campo de los enemigos especialmente peligrosos y desleales de la revolución proletaria. Lo ha demostrado en los hechos de la forma más repugnante. Anduvo rondando largo tiempo el ala izquierda, solamente para unirse en el momento decisivo a Jouhaux, al más corrupto y servil agente del capital. La tarea del revolucionario honesto consiste, sobre todo en Francia donde son tan frecuentes las traiciones impunes, en recordar a los obreros las experiencias del pasado, en templar a los jóvenes en la intransigencia, en relatar incansablemente la historia de la traición de la II Internacional y del sindicalismo francés, en desenmascarar el papel vergonzoso desempeñado no sólo por Jouhaux y Cía., sino sobre todo por los sindicalistas de «izquierda» como Merrheim y Dumoulin. Quien no lleve a cabo esta tarea elemental hacia la nueva generación se priva para siempre de la confianza de los revolucionarios. ¿Se puede tener una pizca de estima por los desdentados anarquistas franceses que levantan nuevamente como «antimilitarista» al viejo bufón de Sébastien Faure, que traficaba con frases pacifistas en tiempos de paz para luego arrojarse en brazos de Malvy, es decir, de la Bolsa francesa, en cuanto empezó la guerra[47]? Quien quiera cubrir con la toga del olvido estos hechos, quien otorgue la amnistía a los traidores políticos, para nosotros será considerado como un traidor irreductible.