Entre el imperialismo y la revolución

Explore "Entre el imperialismo y la revolución" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.

La derrota militar de los imperios centrales y la revolución alemana habían introducido profundos cambios en la situación internacional. Los politicastros de Tiflis buscaron una nueva orientación. Y se decidieron por la más simple: arrastrarse tras la Entente. Pero el futuro no dejaba de inspirarles inquietud. Aliada y vasalla de Alemania, Georgia había obtenido, por algún tiempo, serias garantías de inmunidad, pues, por la paz de Brest-Litovsk, Alemania tenía encadenada a la Rusia soviética, cuyo desplome, por otra parte, parecía inevitable. La sumisión sin reservas a Inglaterra no resolvía, en efecto, la cuestión. La Rusia soviética estaba en guerra con Inglaterra y, cualquiera que fuese la salida de esta guerra, Georgia podía, perfectamente, en cualquier vaivén de la lucha, encontrarse cogida entre dos adversarios y verse obligada a dar una voltereta. La victoria de la Entente era, al mismo tiempo, la victoria de Denikin y, por lo tanto, significaba la liquidación de la dominación menchevique. En 1919, los progresos de Denikin eran considerables. La victoria del poder soviético estaba igualmente erizada de peligros, pues en 1919, las tropas soviéticas eran rechazadas del Cáucaso. En sus relaciones con la contrarrevolución, los politicastros de Tiflis eran más prudentes, adoptaron una política de expectativa y de deslizarse por la tangente, pero no fueron por ello ni más perspicaces ni más honestos.

El desarrollo del movimiento obrero en Europa tampoco dejaba de causar inquietud a los mencheviques. El año 1919 fue de un poderoso auge revolucionario. Los tronos de los Hohenzollern y de los Habsburgo se desplomaron. Incomparablemente más formidable fue que el trono de la burguesía no se tambaleaba menos sobre sus bases. Los partidos de la II Internacional se agrietaban. Los que no cesaron nunca de denunciar a los comunistas y de aleccionarlos, los mencheviques rusos, se pusieron a hablar de la revolución socialista, renunciaron temporalmente, con un pretexto decente, a la consigna de la Asamblea Constituyente y condenaron a sus émulos georgianos por su ligazón política con el imperialismo angloamericano. Eran síntomas alarmantes que reclamaban redoblar la prudencia.

Reading navigation