Cómo hicimos la Revolución Rusa by Leon Trotsky

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Ya desde que estaba en junta el Comité Ejecutivo, se nos avisó por teléfono que el regimiento de ametralladoras preparaba una manifestación. Tomamos las medidas convenientes y dimos las órdenes del caso, por teléfono también pero, entretanto, se preparaban ocultamente otros acontecimientos. Los representantes de las unidades armadas, disueltas por insubordinación, acudían del frente trayendo noticias alarmantes de represiones que sembraron el descontento y la inquietud entre los miembros de la guarnición de Petrogrado.

A la vez, los obreros de la capital estaban profundamente disgustados con sus jefes, y la desconfianza llegó a su punto máximo cuando se supo que Tseretelli, Dan y Cheidze[56] no vacilaban en falsear los sentimientos del proletariado a fin de impedir que el soviet de la capital se hiciese eco de las nuevas orientaciones surgidas en las clases laboriosas. El Comité Ejecutivo elegido en el Congreso de junio, y apoyado en los votos de las provincias más atrasadas, hacía los mayores esfuerzos para que el Soviet de Petrogrado le dejase libre el campo, e incluso llegó a tramitar asuntos que eran exclusivamente locales. El conflicto parecía inevitable. Los obreros y soldados ejercían una presión que cada vez se hacía más enérgica, y expresaron con violencia su descontento contra la política del Soviet. Exigían que nuestro partido tomase medidas resolutivas. Nosotros considerábamos que no había llegado la hora de tomar esas medidas, pues las provincias se hallaban todavía muy inclinadas en sentido contrario, pero temíamos a la vez que los acontecimientos del frente produjeran una inmensa confusión en las filas de los obreros revolucionarios y que los exasperaran. En el seno de nuestro partido, la actitud que debía asumirse frente a los acontecimientos del 16 al 18 de julio, se había definido perfectamente. Por una parte, temíamos que fuesen cortadas las comunicaciones de Petrogrado con las provincias más remotas y por la otra, abrigábamos la esperanza de que una intervención nuestra, enérgica y activa, haría cambiar la situación en nuestro favor. Los propagandistas del partido se pusieron en contacto con las capas inferiores del pueblo y sembraron una agitación radical.

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