Explore "Historia de la Revolución Rusa" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
Fiel a su tradición de no resistir a ningún empuje serio, el gobierno provisional, como ya hemos visto, se desmoronó en la noche del 26 de agosto. Salieron de él los kadetes para facilitar la labor de Kornílov. Salieron los socialistas para facilitar la labor de Kerenski. Apuntó una nueva crisis de poder. Se planteó, ante todo, el problema del propio Kerenski: el jefe del gobierno resultaba ser uno de los cómplices del complot. La indignación contra él era tan grande, que los jefes conciliadores, al mentar su nombre, recurrían al vocabulario bolchevista. Chernov, que acababa de saltar del tren ministerial a toda marcha, hablaba en el órgano central de su partido, de la «confusión existente, gracias a la cual es difícil comprender dónde acaba Kornílov y empiezan Filonenko y Savinkov, dónde acaba Savinkov y empieza el gobierno provisional como tal». La alusión era suficientemente clara: el «gobierno provisional, como tal», no era otra cosa que Kerenski, que pertenecía al mismo partido que Chernov.
Pero los conciliadores, después de desahogarse con unas cuantas expresiones fuertes, resolvieron que no podían pasarse sin Kerenski. Si se oponían a que éste amnistiara a Kornílov, apresurábanse, por su parte, a amnistiar a Kerenski. Éste, en compensación, accedió a hacer concesiones por lo que se refería a la forma de gobierno de Rusia. Todavía la víspera se estimaba que sólo la asamblea constituyente podía resolver esta cuestión. Ahora se daba por completo de lado a los obstáculos jurídicos. En la declaración del gobierno, se explicaba la destitución de Kornílov por la necesidad de «salvar a la patria, la libertad y el régimen republicano». La concesión puramente verbal y, además, rezagada, que se hacía a la izquierda, no reforzaba en lo más mínimo, ni que decir tiene, la autoridad del poder, tanto más, cuanto que el propio Kornílov se declaraba también republicano.