Explore "Historia de la Revolución Rusa" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
La calumnia, recurso de decisivos efectos, resultó un arma de dos filos. Si los bolcheviques son espías de los alemanes, ¿por qué quienes difunden principalmente esas calumnias son los hombres más odiados del pueblo? ¿Por qué precisamente la prensa de los kadetes, que con cualquier motivo atribuye los más bajos móviles a los obreros y soldados, es la que en voz más alta y con mayor decisión acusa a los bolcheviques? ¿Por qué el ingeniero o el contramaestre reaccionario, que se había ocultado desde la revolución, ha cobrado ahora nuevos bríos y condena abiertamente a los bolcheviques? ¿Por qué los oficiales más reaccionarios se han vuelto más insolentes en los regimientos y por qué, al mismo tiempo que acusan a Lenin y a sus amigos, agitan los puños en las mismas narices de los soldados, como si fueran éstos precisamente los traidores?
En todas las fábricas había bolcheviques. «¿Es que me parezco a un espía alemán, amigos? », preguntaba un cerrajero o un tornero, perfectamente conocido de todos los obreros. Frecuentemente, los mismos conciliadores, en su lucha contra el ataque de la contrarrevolución, iban más lejos de lo que querían, y, sin desearlo, desbrozaban el camino a los bolcheviques. El soldado Pireiko cuenta cómo el médico militar Markovich, partidario de Plejánov, rechazó en un mitin de soldados la acusación de espionaje lanzada contra Lenin, para combatir con más decisión sus opiniones políticas como inconsistentes y ruinosas. ¡Vano esfuerzo! «Si Lenin es inteligente y no un espía, si no es un traidor y quiere la paz, también nosotros le seguiremos», decían los soldados después del mitin.