Explore "¡Pobre Dolores!" by Fernán Caballero on Textopian. Read with annotations and highlights.
Aquella tarde entró muy de prisa el señor Canuto en su casa, y hallando que su mujer había salido, se sintió muy contrariado. Daba algunos pasos, se paraba y se rascaba la oreja, formando una especie de gruñido impaciente.
-¿Qué trae usted, señor Canuto? -le preguntó la tía Melchora.