El peronismo 1943-1955 by Peter Waldmann — Read

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Con las técnicas de conducción que acabamos de mencionar, Perón perseguía, en última instancia, una misma finalidad: ligar a su persona la mayor cantidad posible de individuos y grupos; contar con las facultades más omnímodas posibles sobre todas las instituciones políticas y sobre todos los factores de poder. Esta intención se puso particularmente de manifiesto en el culto a su persona que él mismo montó. Las manifestaciones masivas a que hemos aludido eran sólo uno de los aspectos más sobresalientes de un culto al líder, que abarcaba la nación entera y que era organizado y manejado fundamentalmente por el servicio de propaganda, dependiente de la presidencia. [39] La misión de dicho servicio consistía en proporcionar a todas las creaciones y éxitos nacionales el sello de la autoría peronista y de esa manera otorgar un matiz peronista a todo el acontecer económico, político y cultural. Ya en los primeros años, el gobierno había creado las condiciones necesarias para el manejo de la opinión pública al poner bajo su control las radioemisoras más importantes y casi la totalidad de los periódicos. Más tarde, sobre todo después de 1950, ya no se conformó con hacer valer su influencia sobre los medios de comunicación de masa, sino que buscó y halló métodos más eficaces para acercar los nombres de la pareja gobernante a cada individuo. Se utilizaron dichos nombres para denominar estaciones de ferrocarril, calles, hospitales, escuelas, ciudades y hasta provincias enteras. El retrato de ambos, en gran formato, se destacaba en todos los muros, en todas las salas de audiencia, oficinas públicas, aulas escolares, etc. [40] Si a este permanente esfuerzo propagandístico se suman las celebraciones especiales y los actos -que la prensa aprovechaba para comentar durante días cada gesto, cada expresión facial, cada palabra de la pareja gobernante [41]- se comprenderá que, después de 1950, Perón no omitió medida alguna para lograr que su nombre se convirtiera en inextinguible símbolo de la Nación Argentina en todos sus aspectos y manifestaciones.

[39]: Cf. Libro Negro, 1958, págs. 68-69, Primera Plana, N.º 241, pág. 34 y sigs.

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