Explore "Historia de las izquierdas en España (1789-2022)" by Juan Sisinio Pérez Garzón on Textopian. Read with annotations and highlights.
La década de 1950 ha quedado engullida entre la represión, la autarquía y el hambre de los cuarenta y el desarrollismo, el seiscientos y las movilizaciones finales de los sesenta. Sin embargo, a pesar de que en los cuarenta el miedo y consiguiente enmudecimiento permitieron sobrevivir a la dictadura, la sociedad no se detuvo, porque en todo momento los intereses, aspiraciones y esfuerzos de millones de voluntades siempre entretejen cambios no programados en cualquier proceso histórico. Así ocurrió en esos años, de los que ya se ha expuesto cómo en 1951 la huelga de tranvías de Barcelona dio un aldabonazo ni programado por la oposición ni imaginable para la dictadura. Más aún, se desplegó un cambio silencioso y decisivo, el crecimiento del bachillerato que, según tesis de Julio Carabaña, "precedió más que sucedió al de la industrialización". Es una tesis novedosa que la derrota de la izquierda en 1939 no supuso borrar sus ideas, aunque la represión lo intentase, sino que, a pesar de las circunstancias económicas tan adversas durante los cuarenta y cincuenta, el "fervor educativo de la izquierda" pudo desarrollar el recurso a la escuela "como estrategia individual de movilidad social tras el fracaso de la estrategia colectiva que fue el intento de revolución". Es más, sugiere que "las dos Españas, no una de ellas, se habrían vuelto en esta conjetura hacia el trabajo y hacia la enseñanza desde sus experiencias, tan distintas y pese a ello tan iguales, en la Guerra Civil".
Así, este cambio tan escasamente subrayado explicaría los movimientos subterráneos que se estaban produciendo, además de esos otros hechos muy conocidos como los acuerdos firmados por la dictadura con los Estados Unidos y el Vaticano en 1953, que, sin duda, fueron relevantes. En este sentido, puesto que hablamos de historia, no sobra recordar que en la temprana fecha de 1952 Vicens Vives, catedrático en Barcelona, publicó una Aproximación a la historia de España donde rescató las propuestas de lo que llamó "los periféricos [del 98], sobre todo los catalanes, [que] predicaron una solución optimista, construccionista, económica, burguesa e historicista" para resolver esos debates sobre el "problema" de una "España sin problema" que debatían falangistas y católicos, o el enigma y el ser de la esencia nacional de España que preocupaban a dos intelectuales republicanos en el exilio, Claudio Sánchez-Albornoz y Américo Castro.