Explore "Lucio Cabañas y la guerra de los pobres" by Jacoso Silva Nogales on Textopian. Read with annotations and highlights.
En ese entonces, en Uruguay destacaban los Tupamaros, un grupo guerrillero urbano audaz que realizaba secuestros políticos con el fin de financiar la lucha armada revolucionaria, así como para revelar ante la población algunos inquietantes secretos gubernamentales, como la intervención norteamericana en la represión y en la preparación del ejército y la policía para la tortura y los asesinatos de opositores. En ese entorno, era natural que se le viera como un medio lícito para conseguir fondos para sostener al grupo revolucionario. En otros países otros grupos recurrían a los asaltos bancarios con ese mismo objetivo, al fin que era dinero de los oligarcas, dinero que habían obtenido despojando a los trabajadores y por eso los asaltos y secuestros eran entendidos como acciones justicieras para recuperar parte de lo robado para utilizarlo para acabar definitivamente con el robo.
Por eso los guerrilleros guerrerenses pensaron que era adecuado realizar secuestros y asaltos a empresas de la burguesía y por ello el grupo realizó varios secuestros con el propósito de obtener dinero para comprar armas. Efectuaron su primer secuestro en julio de 1970, en la persona de un rico llamado Juan Gallardo, y con los recursos obtenidos, Lucio apoyó a la red de colaboradores. Incluso, hubo un secuestro en el que se consiguió que las deudas que la población tenía con un cacique fueran condonadas. ¡Qué contentos se pusieron los campesinos cuando supieron que sus huertas de café ya no quedarían en manos del cacique al terminar el plazo de la deuda contraída en condiciones tan desventajosas! Sabían que les beneficiaba y que lo habían hecho los guerrilleros, esos a los que ellos le llevaban de comer, de manera que valía la pena seguir apoyándolos.