Explore "Lucio Cabañas y la guerra de los pobres" by Jacoso Silva Nogales on Textopian. Read with annotations and highlights.
Durante 1967 y 1968 no se había requerido una estructura militar definida con toda formalidad y exactitud. La envergadura del trabajo no la hacía necesaria y crearla habría sido contrario a la personalidad de Lucio, enemigo de los desplantes verbales y organizativos vanos, sin base real en el trabajo, de los planes en el aire y de las concepciones teóricas que pretenden preverlo todo pero no tienen sustento en las necesidades y las posibilidades reales:
Que son cinco compañeros o seis que dicen que la construcción del partido proletario, la organización proletaria que dirija la revolución es una tarea, ¿no? , de ciertos movimientos. Y también, de que la otra tarea urgente es aprehender la realidad, ¿no? Incluso también estudiar la teoría entra entre las tareas urgentes, pero yo difiero de esas cosas. Primero, porque la hechura o el hacer el partido, eso no se puede plantear como una tarea urgente, porque no depende de que lo acordemos y lo vamos a realizar, sino que la hechura o construcción o el formar el partido es según se combata, en vista de que el trabajo político legal está prohibido en México. Entonces, lo único que nos abre camino para construir un verdadero partido revolucionario es el combatir. Y aquella organización que no combata y se dedique nomás a hacer trabajos pacíficos, no va a construir el partido. Y se forma un partido, sus elementos no toman el temple, la formación revolucionaria que se requiere para esta época. Por eso es que el partido, si se pone como tarea urgente, nosotros lo podemos poner, pero ¿por qué urgente? Si esto, por más urgente que queramos tener el partido, no se hace. Por eso es eso que no lo meto como tarea urgente, sino que cumpliendo la tarea de combatir se van a dar más condiciones de crear el partido. Eso viene como consecuencia de la actividad, de la práctica.