Explore "El poder y el delirio" by Enrique Krauze on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pero ¿cuál es el objetivo de Chávez? ¿Emular a su padre Fidel, tomar la estafeta de su padre Fidel, ser como «un segundo Fidel»? Chávez ha propuesto enfilar a Venezuela hacia su proyecto personal, el nebuloso «socialismo del siglo XXI». Una estrella sube, la otra desciende. En agosto de 2006 Castro enfermó. En septiembre Chávez lo visitó y declaró: «Fidel está listo para jugar béisbol». Pero no estaba listo, no volvería a estar listo. Poco a poco se retiró de la escena. Chávez le trajo buenas noticias: en los comicios presidenciales de diciembre de 2006 había sido reelecto para los siguientes siete años con una votación impresionante, mayor que la que había cosechado en 1998: 63%.
¿Quién ha seducido a quién? Tal vez Héctor Pérez Marcano, por razones generacionales, ha menospreciado a Chávez -el «esmirriado teniente»- en su análisis. Tal vez Chávez ha usado a Fidel tanto o más que Fidel a Chávez. «Ambos tendremos que agradecerle a la vida el habernos conocido». Chávez no dijo «yo», dijo «ambos». Tal vez Chávez siente que puede volar solo, y abriga secretamente la ambición de ser Fidel, ser más que Fidel, convertir a Fidel en un ancestro de Chávez. Volver a Chávez la culminación de Fidel. Ser el héroe revolucionario del siglo XXI.