Explore "El poder y el delirio" by Enrique Krauze on Textopian. Read with annotations and highlights.
Visito a Guillermo Sucre y María Fernanda Palacios en su departamento de Caracas. Tengo ganas de hablar distendidamente con dos viejos amigos que me acompañan desde la época de Vuelta. Guillermo Sucre no solo es un poeta de la luz sino uno de los ensayistas más finos del idioma. La máscara, la transparencia es el punto culminante de una indagación intelectual de verdad extraordinaria. Sucre vivió en París muchos años, y allí conoció a Octavio Paz, con el que trabó una profunda amistad. Su mujer, María Fernanda Palacios, es el complemento ideal de esta extraordinaria pareja. Ella es también una fina ensayista, con un gran sentido del humor. Su apartamento está en la parte más alta de Colinas de Bello Monte, con el no tan enigmático nombre de Residencias Cariaquito. Desde su balcón, la vista al Ávila, el esplendor verde que oxigena la capital es más notable.
Comenzamos hablando, justamente, de Monte Ávila, ya que Guillermo fue el director fundador de este sello editorial venezolano, emblemático de la alta cultura de ese país y aun de Latinoamérica. Durante cuatro décadas, el Estado venezolano apoyó la cultura respetando la autonomía de las distintas instituciones, ya fueran públicas o privadas. Desde que asumió el poder Hugo Chávez -lamentan María Fernanda y Guillermo-, la autonomía ha desaparecido y el Estado se ha vuelto cada vez más intervencionista y excluyente. Para publicar hoy en Monte Ávila -antes un ejemplo de pluralidad y rigor- sirven más las lealtades al régimen que el verdadero talento, y los rechazos por razones ideológicas se incrementan. Incluso la emblemática colección «Biblioteca de autores», donde están, sin ir más lejos, Mariano Picón Salas y Ángel Rosenblat, ha sido descontinua. Después de una dirección verdaderamente sectaria, al frente de la editorial ha sido nombrado un novelista, chavista light, que ha sabido abrir la casa a una serie de autores jóvenes y ha incluido algunos poetas y narradores críticos con el gobierno. Sin embargo, esta apertura tiene más de guardar las apariencias que de verdadera convicción plural, pues el ensayo, la historia, la política y la sociología están reservados para los adeptos a Chávez.