Explore "El poder y el delirio" by Enrique Krauze on Textopian. Read with annotations and highlights.
Chávez era un pitcher extraordinario. Desde las ligas inferiores venezolanas subió a la liga mayor, jugó en varios equipos, llegó a los Navegantes de Magallanes, el equipo profesional con mayor fanaticada en Venezuela; siguió ascendiendo, se contrató con los Gigantes de San Francisco que lo mantuvieron en ligas menores hasta hacerlo debutar en las Grandes Ligas y cumplir así, a los 20 años, el sueño de figurar en el elenco de los grandes peloteros venezolanos, como los short-stop Alfonso «Chico» Carrasquel y Luis Aparicio. La necesidad de operarse del codo lo regresó a su país, donde era un ídolo: su nombre completo era Néstor Isaías Chávez, apodado «el Látigo».
En la remota población de Sabaneta de Barinas, enclavada en los ardientes e insumisos llanos del oeste venezolano (tierra de batallas legendarias de la Independencia y las Guerras Federales del siglo XIX y escenario de las novelas de Rómulo Gallegos en las que la barbarie se opone a la civilización), un jovencito escucha por radio las hazañas de su ídolo en la voz del locutor Delio Amado León: «Se prepara Isaías Chávez, levanta una pierna, el Juan Marichal venezolano lanza una recta, strike, el primero».