Macunaíma by Mário de Andrade — Read

Explore "Macunaíma" by Mário de Andrade on Textopian. Read with annotations and highlights.

Al otro día por culpa de lo magullado Macunaíma amaneció con urticaria por todo el cuerpo. Fueron a ver y era erisipela[88], larga enfermedad. Los manos lo cuidaron mucho y le traían diariamente a casa todos esos remedios pa la erisipela que los vecinos y conocidos, todos esos Brasileños aconsejaban. El héroe pasó una semana en cama. De noche soñaba siempre con embarcaciones y la encargada de la pensión cuando venía de mañanita por el amor de argüendear como seguía el héroe decía siempre que barco significaba a fuerzas viaje por mar. Después salía dejando sobre la cama del enfermo O Estado de São Paulo. Y el Estadote era un diario. Entonces Macunaíma se pasaba el día leyendo todos esos anuncios de medicamentos pa la erisipela. Y era tanto anuncio.

Al final de la semana el héroe ya andaba despellejándose y se fue a la ciudad, pero queriendo salir de guatemala entró en guatepeor. Anduvo a trochemoche y sin ton ni son, y así muy desmejorado por la debilidad se detuvo en el parque del Añangabaú. Llegó bien abajo del monumento a Carlos Gómez quien fue un músico muy célebre y ahora era una estrellita en el cielo[89]. El ruido de la fuente rumoreando en la tardecita le daba al héroe la ilusión de las aguas del mar. Macunaíma se sentó en la balaustrada de la fuente y contempló los baguales marinos de bronce llorando agua. Y allá en la oscuridad de la gruta por detrás de la tropilla percibió una luz. Se quedó fije y fije y distinguió una embarcación muy linda que se bamboleaba como boya sobre las aguas. «Es una canoa», se dijo. Pero la chalupita venía llegando cada vez mayor. «Es una gayola», murmuró. Pero el vapor venía tan creciendo tanto, que el héroe dio un salto respantado y gritó en la boca-de-la-noche hecha eco «¡Es una caravela-vela! ». La nao ya era bien visible atrás de los hipobronces. Tenía el corte de la velocidad en la quilla de plata y los mástiles inclinados hacia atrás estaban llenos de banderas que el viento de las correrías prensaba entre las láminas de aire. El grito atrajo a los chóferes de la plaza y todos curioseaban el gesto inmutable del héroe y seguían la línea de la mirada suya yendo a parar hasta la fuente oscura:

Reading navigation