Explore "De Oñate a la granja" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Observaron al salir a la calle grupos de presurosa gente que iba de una parte a otra. Por las palabras sueltas que oían, coligieron que no lejos de Oñate, en las alturas que dominan el valle de Aránzazu, se estaban batiendo cristinos y facciosos. En la plaza eran más compactos los grupos, y de ellos se destacaban clérigos y militares que acudían a _Palacio_ y a la Universidad en busca de noticias. No querían hablar Rapella y Fernando de lo que les incumbía hasta no encontrar un sitio solitario; con feliz acuerdo metiéronse en la iglesia, donde había terminado el culto de la mañana, y recorriéndola, como que admiraban los retablos, la espaciosa nave y la capilla en que reposan los restos del fundador de la Universidad, sin más testigos que algunas señoras y ancianos entregados a sus rezos y meditaciones, charlaron cuanto quisieron, _sotto voce_, cuidando de disimular al paso de algún sacristán o clérigo rezagado.
-A lo que parece, se están batiendo ahí arriba -dijo Rapella. ¡Qué bien me vendría que se llevaran estos caballeros una paliza fenomenal! Confío mucho en Córdova y su gente.