Explore "Las bellas teorías" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Dichosa edad, dichoso siglo XIX! ¡Tú, con tu ciencia, arrancaste á / los pueblos de la barbarie de sus antecesores; tú, con la razón por / bandera, redimiste á la humanidad del pecado de la estúpida ignorancia / de nuestros abuelos! Ya no hay privilegios, ya no hay distancias, ya / no hay razas, ya no hay fuertes ni débiles, víctimas ni verdugos. / Las diversas naciones del mundo _culto_ forman un solo pueblo; los / hombres una sola familia; todos somos hermanos con una sola religión, / la ciencia; con un solo gobierno, la virtud; con una misma riqueza, el / trabajo. La antorcha de la razón, disipando las densas tinieblas de / las viejas preocupaciones, ha transformado la naturaleza _pensante_. / La razón es la luz, la razón es el pan, la razón es la Providencia, la / razón es la famosa palanca que soñó el sabio. Yo digo que _blanco_, / mi vecino que _negro_: he aquí la palanca. Demuestro yo mi _teoría_, / sostiene el otro la suya: he aquí el punto de apoyo. Se la combato, me / la protesta, se formaliza el debate, la _discusión_, que llamamos; he / aquí que el mundo se tambalea, y que al fin acaba por dar la voltereta.
Resumen. -- El talento es el árbitro soberano de la tierra.