Explore "Oros son triunfos" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Bien ajena estaba doña Sabina á lo que pasaba en el gabinete de su / marido entre éste y el indiano, en el punto y hora en que ella y / Enriqueta entretenían el tiempo, en un saloncito, con esas frivolidades / de adorno que compradas en la calle valen una miseria, y llegan á / costar un sentido hechas en casa por la aplicación y economía de una / gran señora _hacendosa_.
Excusado es decir que ni esta ocasión ni otras parecidas desaprovechaba / doña Sabina para predicar á su hija sobre el tema tan debatido ya de la / _brillante proporción_. Y es la verdad que al llegar el _amén_ de la / anteúltima homilía, Enriqueta, fuera por cansancio ó por haber agotado / su caudal de excusas, epigramas y reparos, ó por otro motivo más grave, / no dijo una palabra ni mostró en el más leve gesto señal alguna por / donde su madre pudiera conocer el verdadero fruto que habían dado sus / palabras. Pero como los sermones habían sido predicados en rigorosa / gradación de efecto, hábilmente preparada, sin cuidarse mucho de / aquella aparente impasibilidad, aguardó al próximo con gran confianza / en el Cristo que reservaba como último argumento para mover hasta el / corazón de su hija.