Explore "¡Médicos, no!" by Pedro Muñoz Seca on Textopian. Read with annotations and highlights.
(CUENTO)
Cuando despertó el muy reverendo padre Gerundio, un alegre rayo de sol besaba el obscuro suelo de su estrecha celda. Sorprendido el buen fraile por aquella claridad meridiana, se incorporó casi de un salto, se restregó los ojos una y otra vez y logró, no sin esfuerzos, convencerse de la realidad.