Explore "La conquista del Perú" by Pablo Alonso de Avecilla on Textopian. Read with annotations and highlights.
Rotas las hostilidades y evacuado el campo español, era la primera urgencia proceder al reparto del tesoro entre los invasores. Aquí invocamos la tolerancia de nuestros lectores, si copiamos a la letra un texto peruano hallado en el templo de Cuzco, y le recordamos de nuevo que nuestra historia se refiere al siglo XVI. Los primeros rayos del Sol se derramaban por las cimas de los Andes, y Luque revestido de los ornamentos de su Dios, celebró una solemne misa invocando el nombre de Jesús e implorando su gracia para repartir los frutos de la iniquidad. El Dios de los venidos del Oriente, es un Dios codicioso de oro en los labios de sus ministros.
Sin que sea nuestro ánimo detenernos sobre este impío texto, diremos por convenir a nuestra historia que se procedió al reparto del tesoro; que se separó cuidadosamente el quinto para el rey de España, conservándole algunas obras preciosas de manufacturas: se distribuyeron exorbitantes sumas entre Pizarro y los jefes, y aun se dieron a cada soldado diez mil pesos fuertes. No, jamás ha ofrecido la historia otro ejemplo de tan pronta fortuna adquirida por servicios militares, ni jamás tan rico botín se repartió entre tan corto ejército.