Read "Historia De América, Tomo I" by Juan Ortega Rubio online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Veamos lo que dice el insigne historiador Mariana de los últimos reyes de la dinastía de Trastamara y de los Reyes Católicos: «Tuvo, dice, el Rey D. Enrique (II), tronco y principio deste linaje, el natural muy vivo y el ánimo tan grande que suplía la falta del nacimiento.
Don Juan (I), su hijo, fué persona de menos ventura y de industria y ánimo no tan grande ni valeroso. Don Enrique (III), su nieto, tuvo el entendimiento encendido y altos pensamientos, el corazón capaz del cielo y de la tierra; la falta de salud y lo poco que vivió no le dejaron mostrar mucho tiempo el valor que su aventajado natural y su virtud prometían. El ingenio de D. Juan, el segundo de este nombre, era más a propósito para letras y erudición que para el gobierno.» De su hijo D. Enrique IV, escribe el jesuíta historiador lo siguiente: «Lo que importa más, las costumbres no se mejoraron en nada, en especial era grande la disolución de los eclesiásticos; a la verdad se habla que por este tiempo Don Rodrigo de Luna, arzobispo de Santiago, de las mismas bodas y fiestas arrebató una moza que se velaba, para usar della mal.». En Don Enrique, añade después el P. Mariana, «desfalleció de todo punto la grandeza y loa de sus antepasados, y todo lo afeó con su poco orden y traza; ocasión para que la industria y virtud se abriese por otra parte camino para el reino de Castilla, y aun casi de toda España, con que entró en ella una nueva sucesión y línea de grandes y señalados príncipes».