Explore "Recuerdos y Bellezas de España" by Francisco Javier Parcerisa y Boada on Textopian. Read with annotations and highlights.
Es ya sabido que Abd-el-rhaman, último resto de la familia de los Ommyadas, fué quien declaró la España independiente de los califas de Damasco. Deseoso de robustecer su nuevo imperio, no solo trató de romper las relaciones civiles y políticas que habian enlazado hasta entonces el oriente con el occidente, sino que hasta se propuso cortar las que los preceptos del Coran hacian hasta cierto punto indispensables. «La peregrinacion al templo de la Meca, dijo, es fácil que recordando constantemente á mis árabes su orígen, les haga suspirar un dia por volver á vivir bajo la sombra de los que se llaman descendientes del Profeta: urge que detenga esta peligrosa emigracion, concentrando sobre otra mezquita el ardor de mis creyentes. Los ya despedazados monumentos de Mérida acaban de llenarme de asombro: levantaré una djama con las ruinas de los antiguos templos, y dejaré atrás en grandeza y en magnificencia la de Jerusalen, la de Bagdad, la de la misma capital de los califas. Convertiré mi mezquita en una segunda Meca, y haré que el árabe devoto venga desde las mas apartadas regiones del Asia á adorar el libro santo que encerraré bajo la rica techumbre del santuario. Mi djama reclamará pronto un califa; tomarán mis hijos este título; y la cuestion entre oriente y occidente quedará para siempre terminada. Nuestra constitucion está basada toda sobre el principio religioso: mis pueblos se acostumbrarán á no ver mas allá de mis hijos sino el ojo de Alá y la espada del Profeta.»
Cuentan que Abd-el-rhaman concibió y estendió por sí mismo el plan de esta mezquita; que despues de haber mandado derribar un templo godo construido sobre las ruinas de otro gentílico consagrado á Jano, puso él mismo la primera piedra de la nueva fábrica y dedicó una hora diaria á levantarla con sus propias manos; que derramó el oro á manos llenas; que no perdonó sacrificio para que se la edificara con rapidez, con suntuosidad, con toda la riqueza con que se la habian hecho trazar su fervor religioso y su poética y brillante fantasía: todo revela la importancia que tenia á sus ojos una construccion que, á no ser creada como instrumento político, hubiera debido revelar las circunstancias de una época en que la nueva monarquía estaba aun vacilante, el poder de los emires era débil, la poblacion de Córdoba, recien convertida en capital, escasa é incoherente.