Recuerdos y Bellezas de España

Explore "Recuerdos y Bellezas de España" by Francisco Javier Parcerisa y Boada on Textopian. Read with annotations and highlights.

El grande y generoso Abde-r-rahman An-nasír tenia una concubina que dejó al morir una ingente riqueza, y el califa dispuso que se emplease toda en redimir muzlimes cautivos. Cuentan los escritores árabes que en cumplimiento de este mandato se enviaron pesquisidores á los dominios cristianos, y regresaron á Córdoba sin haber encontrado en las cárceles de _Afranc_[498] un solo islamita. Despues de haber dado gracias An-nasír al Todopoderoso por la señalada merced que esta grata noticia le habia revelado, estaba un dia pensando qué uso haria de aquel tesoro, cuando se le presentó la hermosa Azzahra, á quien amaba con pasion, y le dijo: ¿Por qué no edificas con ese dinero una ciudad para mí, y que lleve mi nombre? Y An-nasír, que aventajaba á sus ilustres predecesores en magnanimidad y gusto artístico, empezó á edificar desde luego á la falda del _Monte de la novia_ (_giebal-al-arús_), á unas tres millas de distancia al N-O. de Córdoba, el soberbio palacio que, unido luego á la ciudad paulatinamente formada á su alrededor, tomó el nombre de la esclava predilecta y se llamó _Medina-Azzahra_. Redujéronse al principio las obras á una elegante casa de recreo para la amada del califa, pero este se prendó tanto del nuevo edificio y su deliciosa situacion, que pronto se convirtió en vasto alcázar, donde empezó á residir con su familia y mujeres, colocando en desahogadas dependencias toda su servidumbre y guardia. Era este alcázar de piedra, mármoles y jaspes, de hermosa traza, y por dentro espléndidamente decorado: y la imágen de la esclava lucia esculpida de relieve sobre su puerta principal[499].

Cuentan tambien las historias arábigas que cuando Azzahra se vió por primera vez sentada junto á su glorioso dueño en uno de los salones de aquella especie de palacio encantado, estuvo largo tiempo recostada en un ajimez contemplando embebecida la bella perspectiva que desde allí se ofrecia á su vista; é hiriendo de repente su imaginacion el contraste que presentaba la blancura y alegría de las nuevas construcciones con el sombrío cerro que les servia de fondo, esclamó: ¡Mira, y cuán linda parece esta doncella en brazos de ese etíope! Oido lo cual, mandó al instante An-nasír que se allanase aquella montaña; si bien, convencido luego de que esta empresa era superior á todo humano poder, revocó sus órdenes y dispuso que se talasen sus pinares y encinas y se plantasen en su lugar almendros, higueras y otros árboles de mas grata sombra y mas risueño aspecto.

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