Read "Luis Bonafoux: Bombos y Palos" by Rubén Darío online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Las apariencias: Luis Bonafoux, hombre terrible. La realidad: Luis Bonafoux, hombre suave y cordial. Quien dice el hombre, dice el escritor. Porque convenceos de que la frase de Bouffon-que generalmente se cita mal,-se debe entender al revés: el hombre es el estilo. Por lo general, en lo físico, se observa que las personas robustas, los colosos, los hércules, los fuertes, son de carácter dulce y más propensos a la alegría que al humor agrio y melancólico. En lo moral sucede lo mismo: guardaos de las almas flacas, de las almas pálidas.
Luis Bonafoux es un amante de la justicia, y su pasión lo ha llevado a veces hasta la crueldad. Y ese vociferador, ese combatiente, ese perseguidor, ese «maître aux injures» que aparecerá a veces como un espíritu tendente al odio y a las más ásperas venganzas, tiene en el fondo desmayos hacia la caridad, aflicciones de altruísmo, consagraciones de sacrificios, ímpetus de ternura que parecerían increíbles. Cuando le oigo en ocasiones, o cuando leo algunas de sus ácidas páginas que terminan generalmente en un suspiro, en una sonrisa o en una lágrima, recuerdo aquella admirable figura de abuelo gruñón y tan sensible que encarnó Hugo en el M. Guillenormand de Los Miserables. O, en lo contemporáneo y de carne y hueso, evoco la memoria de una Luisa Michel o el aspecto de un Rochefort, de un Malatesta, o de un León Bloy, plumas furiosas por exceso de amor, cada cual en su ambiente de ideas, o en su ráfaga de aspiraciones.