Explore "El tesoro de los incas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
No se había engañado el ingeniero. Un vastísimo remolino, formado por el encuentro de dos rapidísimas corrientes, atraía hacia su centro al bote, el cual, saltando, crujiendo y bamboleándose, era poco a poco absorbido.
Burthon, O'Connor y Morgan, aterrados, cegados por las olas que saltaban a bordo, zarandeados por las desordenadas sacudidas del bote, pusiéronse en pie a la voz del ingeniero, y buscaron las lámparas. El maquinista encontró una, la abrió, y frotando una cerilla, la encendió. Un espectáculo capaz de helar la sangre al hombre más valeroso del mundo se ofreció al punto a sus ojos.