Explore "Van-houten" by Horacio Quiroga on Textopian. Read with annotations and highlights.
Lo encontré una siesta de fuego a cien metros de su rancho, calafateando una guabiroba que acababa de concluir.
-Ya ve -me dijo, pasándose el antebrazo mojado por la cara aún más mojada- que hice la canoa. Timbó estacionado, y puede cargar cien arrobas. No es como esa suya, que apenas lo aguanta a usted. Ahora quiero divertirme.